La Nueva Auxiliar De Limpieza Del Hospital Llevó A Su Hijito A Su Primer Turno… Pero Cuando Vio Dónde Se Había Metido El Niño…

Esa tarde, Teresa apareció en mi puerta con una carpeta de recursos humanos.

—El director no puede seguir protegiéndote —anunció—. Hay un reporte por meter a un menor a una habitación. Y, para tu información, la señora Vargas ya preguntó por asesoría legal.

Miré a Nico, que jugaba en el piso. Teresa dejó la carpeta abierta sobre la mesa. Dentro había una citación para presentarme al día siguiente ante la dirección.

—Si no puedes cuidar ni a tu hijo mientras trabajas, imagínate cómo se verá eso frente a un juez —remató.

Cuando cerré la puerta, sonó mi celular. Era Clara.

—Fernanda, no dejes que nadie te asuste con mi nombre —dijo, con la voz entrecortada—. Pedí hablar con una abogada, sí. Y mañana necesito explicarte para qué, antes de que otra persona lo haga por mí.

PARTE 3

No dormí aquella noche. Nico se refugió contra mi pecho después de una pesadilla, mientras yo recordaba la amenaza de Teresa. Había cometido una falta en el hospital. Pero insinuar que podían quitarme a mi hijo era otra cosa.

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