—Tu recámara fue el lugar. Tu cocina fue el lugar. El hotel fue el lugar. Tú ya elegiste dónde traicionarme. Ahora yo elijo dónde termina.
Un murmullo recorrió la iglesia.
Renata sacó del ramo la copia principal.
—Anoche encontré el diario de mi madre.
Julián palideció.
—Eso es una locura.
Renata leyó la entrada del 15 de marzo. Después la del 22 de marzo. Cuando llegó al 12 de abril, la madre de Julián se cubrió la boca y su padre se puso de pie.
Julián trató de arrancarle la hoja, pero Esteban se interpuso.
—La tocas y olvido que estamos en una iglesia.
Los sobres se abrieron. Las páginas pasaron de mano en mano. Varias personas reconocieron la letra de Adriana.
—Son escritos privados —dijo Julián, desesperado.
Renata inclinó la cabeza.
—Entonces admites que son verdaderos.
La iglesia estalló en voces.
Adriana comenzó a llorar.