La mañana después de casarse, una funcionaria descubrió que su “suegra” era en realidad la esposa legal de su marido… y que ambos ya habían preparado los documentos para quedarse con una herencia de millones.

—Ahora sí. Sin interrupciones.

Elena se quedó rígida.

—Me duele la cabeza.

—Otra vez.

—Ha sido un día pesado.

Él intentó besarle el cuello. Ella se apartó para abrir una botella de agua sellada.

—No confías en mí —dijo Adrián.

—No me gustan las sorpresas legales.

—Pensé que después de la boda dejarías de vivir a la defensiva.

—Pensé que después de la boda dejarías de ocultarme cosas.

El cambio en su expresión fue casi imperceptible.

—¿Qué crees que te oculto?

Alguien tocó la puerta. Beatriz entró sin esperar respuesta.

—¿Ya firmó?

Adrián la miró con dureza.

—Te dije que no vinieras todavía.

—No tenemos tiempo para sus dramas.

Elena se volvió hacia ella.

—¿Por qué hay tanta prisa?

—Porque el fondo puede retirar la oferta.

—¿Qué fondo?

—El que financiará el proyecto.

—Adrián dijo que el nombre era confidencial.

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