La mañana después de casarse, una funcionaria descubrió que su “suegra” era en realidad la esposa legal de su marido… y que ambos ya habían preparado los documentos para quedarse con una herencia de millones.

Viajaron 2 horas hacia Costa Esmeralda. Adrián condujo. Beatriz ocupó el asiento delantero alegando que se mareaba atrás.

Elena observó cómo ella apoyaba la mano sobre la pierna de él al hablarle en voz baja.

Había visto ese gesto decenas de veces.

Siempre lo interpretó como el afecto invasivo de una madre.

Ahora parecía lo que era.

La caricia de una esposa.

En el resort, Beatriz se enfureció porque le habían reservado una habitación estándar.

—Después de todo lo que hice por esta boda, me mandan a un cuarto pequeño —protestó—. Elena se aseguró de tener la mejor suite.

—Es la luna de miel de ellos —respondió el recepcionista con cautela.

—Yo soy su madre.

Elena sintió ganas de gritar que no lo era. En lugar de eso, mantuvo el rostro sereno.

Cuando Adrián y ella quedaron solos, él la abrazó por la cintura.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *