La mañana después de casarse, una funcionaria descubrió que su “suegra” era en realidad la esposa legal de su marido… y que ambos ya habían preparado los documentos para quedarse con una herencia de millones.

—Entraste al edificio.

—Tú me diste una llave cuando revisamos una fuga.

—Te la presté por 1 tarde.

—Hice una copia por precaución.

—Copiaste una llave sin decirme.

—Intentaba ayudarte.

En el proyecto, el inmueble sería transferido a una nueva empresa llamada Renovación Costera del Golfo. Elena aportaría el terreno y conservaría el 40 %. Desarrollo Bahía tendría el 60 % y supuestamente conseguiría un crédito privado para construir.

Si el proyecto no pagaba, el edificio quedaría en manos del prestamista.

—¿Quién presta el dinero? —preguntó Elena.

—Un fondo privado.

—¿Cómo se llama?

—Se revela al cierre.

—¿Qué tasa cobra?

—Variable.

—¿Qué garantiza el préstamo?

—Los activos del proyecto.

—Mi edificio.

—Dejará de ser solo tuyo.

Elena alzó la vista.

—Eso es precisamente lo que intentas ocultar.

Adrián cerró la carpeta de golpe.

—Intento convertir una ruina sentimental en algo productivo.

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