La mañana después de casarse, una funcionaria descubrió que su “suegra” era en realidad la esposa legal de su marido… y que ambos ya habían preparado los documentos para quedarse con una herencia de millones.

La investigación identificó a 5 víctimas adicionales gracias a la libreta de Rebeca. Algunas jamás denunciaron porque temían que sus familias se burlaran de ellas.

Una mujer creía que Víctor había muerto en un accidente. Otra pensaba que había sido enviado al extranjero como testigo protegido.

Patricia Lozano viajó desde Monterrey para declarar. Tenía 62 años, cabello gris y lentes rojos. Había sido dueña de una imprenta con 19 empleados.

Víctor se presentó ante ella como Tomás Valdés. Rebeca fingió ser su tía enferma.

Él comenzó arreglando una puerta del negocio. Después llevó comida para los trabajadores, recordó cumpleaños y se ofreció a negociar con proveedores.

En menos de 1 año controlaba los pagos.

—Cada duda me hacía parecer cruel —explicó Patricia—. Si pedía revisar una cuenta, él decía que yo no confiaba en nadie porque seguía traumada por la muerte de mi esposo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *