La mañana después de casarse, una funcionaria descubrió que su “suegra” era en realidad la esposa legal de su marido… y que ambos ya habían preparado los documentos para quedarse con una herencia de millones.

—Nadie.

—No podrías descubrirlo con estas páginas.

—Sí podría, si reconociera la estructura.

Él miró su blusa.

El borde del transmisor había quedado marcado bajo la tela.

—¿Qué llevas ahí?

Elena retrocedió.

—Nada.

Adrián le sujetó la muñeca.

—¿Con quién hablaste esta mañana?

—Suéltame.

—¿Fuiste a la policía?

Beatriz abrió la puerta del balcón y miró hacia el estacionamiento.

—Víctor, vámonos.

Elena dejó de respirar.

Beatriz había pronunciado el nombre verdadero.

Adrián la empujó contra el sofá y trató de alcanzar el dispositivo.

—Olvidé mi rebozo azul —dijo Elena.

Él se detuvo.

—Tú no tienes ningún rebozo azul.

La puerta se abrió.

Omar Ríos entró acompañado de 3 agentes.

—Aléjate de ella.

Adrián levantó las manos.

La furia desapareció de su rostro. En menos de 1 segundo volvió a convertirse en el esposo atento de la boda.

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