—Comandante, todo esto es un malentendido matrimonial.
—Víctor Salcedo, queda detenido.
—Mi nombre es Adrián Montes.
—Podrás repetirlo ante el Ministerio Público.
Beatriz corrió hacia el pasillo, pero 1 agente la interceptó.
Mientras le colocaban las esposas, miró a Elena con odio.
—Estúpida. Te ofrecimos una familia y preferiste pudrirte abrazada a los recuerdos de tu padre.
Elena se puso de pie.
—No me ofrecieron una familia. Me ofrecieron un papel para que firmara mi propia ruina.
Adrián la miró.
—Elena, tú sabes que yo te amo.
Ella sintió que algo se quebraba dentro de su pecho.
—Ni siquiera sé quién eres.
—Lo que vivimos fue real.
—¿También fue real cuando copiaste mis llaves?
Adrián guardó silencio.
Los agentes revisaron la carpeta. En un compartimiento oculto encontraron escrituras, declaraciones fiscales, estados bancarios y documentos que Elena nunca había entregado.
También había un calendario impreso.