—Hice algo cruel y tardé años en aceptar que no fue una broma.
Ramiro y Saúl intentaron acercarse a Mateo. Ofrecieron disculpas, juguetes y la promesa de crear un canal familiar. Elena rechazó cualquier encuentro.
Víctor apoyó la decisión.
—Ellos todavía creen que una disculpa es útil si genera visitas.
La ruptura con sus hermanos se volvió definitiva. Su madre exigió que luchara nuevamente por la custodia para “recuperar el apellido”.
—Ese niño es sangre de nuestra familia —insistió.
—Mateo no es un trofeo para salvar nuestro apellido.
—Te lavaron la cabeza.
—No. Por primera vez estoy usando la mía.
Víctor salió sin despedirse.
Cuando Mateo tenía 9 años, comenzó a llamarlo “papá Víctor”. La 1.ª vez ocurrió después de un partido.
—Papá Víctor, ¿viste mi batazo?
Víctor respondió que sí, caminó hasta su automóvil y lloró detrás del volante, donde creyó que nadie lo vería.