Gabriel lo vio desde lejos y no se lo contó a nadie.
Esa era la diferencia entre el hombre que Elena había elegido primero y el hombre con quien deseaba envejecer.
Víctor necesitaba que todos presenciaran sus emociones. Gabriel protegía las emociones que no pertenecían al público.
En el 10.º aniversario del día en que Teresa recogió a Elena, una notaria entregó una carta programada por la anciana antes de morir.
Dentro había un mapa con un punto marcado: la vieja gasolinera de Zacatecas.
Debajo, Teresa escribió:
“Vuelve 1 vez, no para recordar dónde te abandonaron, sino para recordar dónde decidiste dejar de abandonarte.”
Durante las vacaciones de verano, Elena viajó hacia el sur con Gabriel, Mateo y Lucía, la hija de 4 años que había nacido de su matrimonio.
La gasolinera estaba cerrada. La pintura se había desprendido, el letrero permanecía inclinado y la maleza crecía entre las grietas del estacionamiento.