Otra mujer, Camila Ortega, había entregado 720,000 pesos.
La familia Cárdenas había pagado 680,000.
En total, Rodrigo había recibido 2,350,000 pesos.
Una parte ingresó a una cuenta empresarial.
Otra pasó por una sociedad relacionada con el doctor Barragán.
—¿Y por qué necesitaba mentir sobre los embriones? —pregunté.
El investigador colocó varias hojas sobre mi cama.
—Porque los embriones transferidos eran suyos y de su esposo. Las otras familias estaban pagando por bebés que él no tenía derecho a prometerles.
Sentí náuseas.
—¿Lo sabía desde el principio?
—Los registros originales indican que sí.
Entonces me explicó cómo había ocurrido.
Antes de iniciar nuestro último tratamiento, Rodrigo había convencido al doctor Barragán de crear un expediente paralelo con mis datos.
Usaron copias de mi identificación, firmas obtenidas de documentos anteriores y una dirección de correo electrónico que nunca había utilizado.