Parte 3
Escuché el primer llanto a las 3:17 de la madrugada.
Fue breve, débil, pero suficiente para hacerme llorar.
Después escuché otro.
Y finalmente un tercero.
—¿Están vivos? —pregunté mientras el equipo médico trabajaba alrededor de mí.
—Los 3 están siendo atendidos —respondió mi obstetra—. Necesitarán apoyo para respirar, pero están con nosotros.
Intenté mirar hacia donde los llevaban.
Solo alcancé a ver una manta blanca y una manita diminuta antes de que desaparecieran detrás de las puertas.
Cuando desperté, Mariana estaba sentada junto a mi cama.
Tenía los ojos hinchados.
—Tus bebés están en terapia intensiva neonatal —me explicó—. Los médicos dicen que las próximas semanas serán importantes.
Quise levantarme inmediatamente.
El dolor de la cirugía me obligó a detenerme.
—¿Rodrigo sabe que nacieron?
Mariana asintió.
—Sí. Pero no puede entrar a verte.
Luego me enseñó su teléfono.