Mientras tanto, Rodrigo presentó una solicitud judicial alegando que yo estaba emocionalmente incapacitada para tomar decisiones relacionadas con los bebés.
Su abogado también intentó entregarme un acuerdo de custodia provisional.
Llegó hasta la entrada de mi habitación acompañado por personal del hospital.
—Señora Mendoza, su esposo quiere evitar conflictos. Solamente necesitamos su firma.
Lucía se interpuso.
—Mi clienta está recibiendo atención médica. Cualquier asunto legal deberá tramitarse por las vías correspondientes.
El hombre insistió.
—Las familias tienen derechos que deben respetarse.
Sentí otra contracción.
—No voy a entregar a mis hijos —respondí.
El personal de seguridad lo retiró.
Pocos minutos después entró mi obstetra.
—Valeria, los medicamentos no están deteniendo el trabajo de parto. Necesitamos preparar una cesárea.
Sentí que me faltaba el aire.
—¿Van a sobrevivir?
—Son prematuros y necesitarán cuidados intensivos. Vamos a hacer todo lo necesario.