Ninguna había sabido que yo ignoraba la existencia de los acuerdos.
Ambas entregaron a la Fiscalía comprobantes de transferencia, mensajes y documentos recibidos de Rodrigo.
Sus testimonios ayudaron a reconstruir cómo había obtenido el dinero.
Con el avance de la investigación, la defensa de Rodrigo dejó de sostener que los contratos eran auténticos.
Sin embargo, eso no significó que desaparecieran todos los problemas.
Tuve que enfrentar un procedimiento familiar para establecer formalmente la custodia y las condiciones de cualquier contacto futuro con el padre.
Lucía presentó los informes médicos, las pruebas genéticas y los documentos recuperados.
También explicó que Rodrigo había intentado utilizar contratos presuntamente falsificados para disponer de los niños antes de su nacimiento.
El juzgado familiar dictó medidas provisionales que me permitieron ejercer el cuidado principal y restringieron el contacto de Rodrigo mientras se valoraban los riesgos.