espués De Cumplir Una Condena De Prisión Por El Error De Otra Persona, Un Cirujano Se Marchó A La Taiga. Una Noche, Alguien Dejó Un Saco Frente A Su Cabaña. ¡Cuando Lo Abrió, Se Quedó Paralizado De Asombro!

Mientras operaban a Alma, levanté una denuncia ante el Ministerio Público por el abandono. Expliqué lo de la camioneta, entregué el costal y la banda de identificación y pedí que buscaran a su madre. Don Gaspar declaró que había visto un vehículo oscuro detenido junto al camino, poco antes de ir a recogerme.

Al amanecer nos dijeron que habían controlado la infección, pero faltaban días difíciles. Me senté junto a una máquina de café que no servía. Una trabajadora social preguntó por mi relación con la niña.

—La encontré en la puerta. Conozco a su madre. No sé si soy algo más.

Me observó sin juzgarme y anotó mis datos. Por seguridad, intervino la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes. Lejos de molestarme, me tranquilizó que nadie pudiera llevársela solamente diciendo ser su padre.

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