Antes de dormir, Inés me llamó desde su cama.
—Si sí es cierto… ¿Esteban también puede separarnos?
No alcancé a responder. Mi teléfono vibró con un mensaje de la trabajadora social: Esteban había preguntado por el paradero de Inés y acababa de anunciar que volvería a la casa con una inmobiliaria en cuanto comenzara la primavera.
PARTE 3
Guardé el teléfono sin esconderle a Inés mi preocupación. Después le expliqué que Esteban seguía siendo objeto de una investigación, pero que ya no podía llevársela simplemente porque afirmara ser su tutor. La autoridad de protección debía decidir dónde viviría ella durante el proceso. Yo todavía no tenía derecho a prometerle que se quedaría conmigo.
—¿Y si los jueces le creen a él? —preguntó.
—Entonces volveremos a presentar los documentos y pediremos que te escuchen. Tu voz también cuenta.