El Padrastro Abandonó A Su Hijastra Paralizada En Una Casa Cerca De Un Pueblo. En Primavera Regresó Para Vender La Casa: «Llegaste Demasiado Pronto, Papá».El Padrastro Abandonó A Su Hijastra Paralizada En Una Casa Cerca De Un Pueblo. En Primavera Regresó Para Vender La Casa: «Llegaste Demasiado Pronto, Papá».

Yo había llegado a Tlaxcala buscando a una mujer llamada precisamente Marina. Mi hermana menor había sido adoptada después de nuestra separación, y un registro antiguo mencionaba que su nueva familia vivió durante un tiempo en Apizaco. Meses antes había descubierto que una Marina Salgado había fallecido, pero no tenía pruebas suficientes para asegurar que fuera ella. Tampoco sabía que hubiera tenido una hija.

Una tarde, Mercedes apareció con una cajita de lata. La había encontrado en un cajón de la vieja casa al recoger ropa para Inés, con autorización de la autoridad encargada de resguardar sus pertenencias.

—Dice que su mamá guardaba aquí las cosas importantes —explicó.

Dentro había recetas escritas a mano, una nota con un gato dibujado de una sola oreja y una fotografía de dos niñas abrazadas en un patio. La mayor sostenía una muñeca de trapo con cabello rojo. La menor tenía la muñeca sobre las rodillas.

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