El Padrastro Abandonó A Su Hijastra Paralizada En Una Casa Cerca De Un Pueblo. En Primavera Regresó Para Vender La Casa: «Llegaste Demasiado Pronto, Papá».El Padrastro Abandonó A Su Hijastra Paralizada En Una Casa Cerca De Un Pueblo. En Primavera Regresó Para Vender La Casa: «Llegaste Demasiado Pronto, Papá».

Cuando se lo expliqué a Mercedes, que había llegado con un suéter tejido para Inés, golpeó suavemente el brazo de su silla.

—Ese hombre le decía a todo el pueblo que la niña estaba condenada. Y a mí me amenazó con denunciarme si volvía a preguntar por ella.

—¿Cuándo fue eso?

—En agosto. Antes de que dejara de verla.

Revisamos también los registros de citas del centro de salud de Apizaco. Esteban había cancelado dos consultas alegando que Inés no toleraba los traslados. Sin embargo, ella recordaba haberlo acompañado en camioneta a cobrar una renta durante esas mismas semanas. Su excusa empezaba a desmoronarse.

Esteban había aislado a Inés meses antes del abandono. El detalle se sumó a los registros de la investigación, pero había otra cosa que me inquietaba: Marina Salgado, el nombre de su madre.

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