Su defensa comenzó a desmoronarse cuando aparecieron documentos del falso funeral, cartas interceptadas y pagos realizados al funcionario que autorizó la identificación del cuerpo de Celia.
Ofelia no había creado sola aquel engaño, pero lo sostuvo durante décadas porque le permitía conservar a Rodrigo y controlar los bienes familiares.
Durante una audiencia, pidió hablar con él sin Claudia presente.
—Mi esposa se queda —respondió Rodrigo.
—Ella te volvió contra mí.
—Claudia no inventó los videos, las cuentas, la explotación ni mi acta falsa. Solo dejó de proteger tus mentiras.
—Yo fui tu madre cuando Adriana no estuvo.
—Fuiste la mujer que me crio. Eso pudo haber sido algo hermoso. Lo convertiste en una prisión porque necesitabas que yo jamás conociera otra verdad.
Ofelia comenzó a llorar.
—¿Vas a abandonarme?
—Voy a dejar de abandonarme a mí mismo para que tú te sientas segura.