Lourdes no la perdonó aquel día.
—El miedo explica lo que hiciste. No lo borra.
Adriana aceptó esas palabras. Entregó documentos, declaró contra Ofelia y pagó los gastos para trasladar los restos de Celia a la tumba familiar. No pidió agradecimiento.
Mientras tanto, el fraude de Lavandería Imperial creció con cada declaración. Se localizaron 18 prendas no devueltas, 9 depósitos cobrados por servicios inconclusos y 7 objetos de valor guardados por Patricia.
Algunas clientas aceptaron la restitución. Otras presentaron denuncias.
Patricia aseguró que Ofelia había diseñado el negocio y la manipulación contra Rosa. Las grabaciones demostraron que ambas participaron. Para evitar un proceso más largo, Patricia reconoció el abuso laboral, devolvió las pertenencias y aceptó vender su automóvil para compensar a las clientas.
También firmó un acuerdo que le prohibía acercarse a Rosa, Emiliano, Claudia y Rodrigo.
Ofelia se negó durante semanas a reconocer responsabilidad. Insistía en que Rosa exageraba, Patricia era inmadura y Adriana pretendía destruirla.