Durante 7 meses, la suegra y la cuñada explotaron a la empleada y prepararon pruebas falsas para acusarla de robo; pero una transferencia enviada por una mujer “muerta” cambió para siempre la identidad del esposo

Los pagos enviados a la cuenta no eran ganancias del negocio de lavandería. Eran la renta del inmueble, que seguía registrado bajo una sociedad familiar administrada por Ofelia.

—Entonces mi madre usaba el dinero de Adriana para ocultar los ingresos de Patricia —dijo Rodrigo.

Adriana asintió.

—Hace 10 meses descubrí que el nombre de la cuenta era el tuyo. Comencé a escribir referencias claras esperando que algún día revisaras los movimientos.

Rodrigo se sentó frente a ella.

—¿Por qué no me buscaste directamente?

—Lo hice 3 veces. La primera, Ofelia cambió tu número. La segunda, me recibió fuera de tu oficina y dijo que tu esposa estaba embarazada, que el escándalo podía hacerle daño.

Claudia frunció el ceño.

—Nunca estuve embarazada.

Adriana cerró los ojos.

—La tercera vez me mostró un mensaje supuestamente escrito por ti. Decía que para ti yo había muerto en el accidente y que así debía permanecer.

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