Durante 4 años, lloró frente a una urna creyendo que contenía las cenizas de su hijo, hasta que descubrió que su esposo había ordenado en secreto la cirugía: “Elegí salvarte”, mintió… pero su amante embarazada reveló dónde vivía el hijo que habían declarado muerto.

Pero Mateo no aparecía.

Renata recorrió dormitorios, salones y jardines llamándolo. Cada cama vacía aumentaba su terror.

En la lavandería, una cuidadora joven se acercó discretamente.

—Anoche se llevaron a un niño —susurró—. El señor Mena dijo que su padre vendría por él.

—¿Adónde?

—A una casa cerca de Tequisquiapan. El niño escuchó la conversación y se escondió. No quería irse con ese hombre.

La cuidadora entregó una dirección escrita en un pedazo de tela.

Octavio trató de huir por una puerta trasera. Los agentes lo detuvieron y encontraron en su camioneta documentos preparados para trasladar a 3 menores a Guatemala.

La Fiscalía solicitó refuerzos. Renata insistió en acompañarlos a Tequisquiapan, pero Elisa la detuvo.

—No sabemos quién está armado ni cuántas personas hay dentro.

—He esperado 4 años sin saber que esperaba. No me quedaré sentada ahora.

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