Pero Mateo no aparecía.
Renata recorrió dormitorios, salones y jardines llamándolo. Cada cama vacía aumentaba su terror.
En la lavandería, una cuidadora joven se acercó discretamente.
—Anoche se llevaron a un niño —susurró—. El señor Mena dijo que su padre vendría por él.
—¿Adónde?
—A una casa cerca de Tequisquiapan. El niño escuchó la conversación y se escondió. No quería irse con ese hombre.
La cuidadora entregó una dirección escrita en un pedazo de tela.
Octavio trató de huir por una puerta trasera. Los agentes lo detuvieron y encontraron en su camioneta documentos preparados para trasladar a 3 menores a Guatemala.
La Fiscalía solicitó refuerzos. Renata insistió en acompañarlos a Tequisquiapan, pero Elisa la detuvo.
—No sabemos quién está armado ni cuántas personas hay dentro.
—He esperado 4 años sin saber que esperaba. No me quedaré sentada ahora.