“Devuelve lo que robaste o vas a lamentar haber nacido con el apellido Salgado.”
Elisa fotografió cada mensaje.
A las 5:20 de la mañana, Renata, Elisa, 2 agentes ministeriales y una trabajadora del DIF salieron rumbo a Querétaro. Lorena quedó bajo protección médica en una clínica distinta.
Casa Horizonte se encontraba detrás de bardas altas, rodeada de árboles y cámaras. No tenía letreros. El director, Octavio Mena, los recibió vestido con una bata blanca, aunque no era médico.
—Aquí no vive ningún niño con ese nombre —afirmó.
Elisa colocó la orden sobre su escritorio.
—Entonces no tendrá problema en permitir la revisión.
Octavio pidió llamar a su abogado. Uno de los agentes le retiró el teléfono cuando descubrió que intentaba enviar un mensaje a Adrián.
En los archivos administrativos encontraron entradas con nombres falsos, adopciones sin resolución judicial y pagos de empresarios, políticos y médicos. Algunos niños habían sido entregados por madres engañadas; otros provenían de hospitales donde se había declarado su muerte.