Durante 4 años, lloró frente a una urna creyendo que contenía las cenizas de su hijo, hasta que descubrió que su esposo había ordenado en secreto la cirugía: “Elegí salvarte”, mintió… pero su amante embarazada reveló dónde vivía el hijo que habían declarado muerto.

La propiedad era un rancho aislado, registrado a nombre de una empresa fantasma. Al llegar, encontraron las puertas abiertas y un vehículo encendido. Dos hombres intentaron escapar por los cultivos, pero fueron alcanzados.

Dentro de la casa había ropa infantil, medicamentos y una mochila con el nombre de Mateo escrito a mano. También encontraron una fotografía de Renata recortada de una revista.

El niño ya no estaba.

Uno de los detenidos confesó que Adrián había llegado 40 minutos antes y se lo había llevado rumbo a la Ciudad de México.

—Dijo que tenía un avión listo —añadió—. Pensaba salir del país con el niño.

La alerta se extendió a aeropuertos y carreteras. Las cuentas de Adrián fueron bloqueadas provisionalmente, pero uno de sus aviones corporativos había despegado desde Toluca sin registrar destino.

Renata sintió que volvía a perder a su hijo.

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