La propiedad era un rancho aislado, registrado a nombre de una empresa fantasma. Al llegar, encontraron las puertas abiertas y un vehículo encendido. Dos hombres intentaron escapar por los cultivos, pero fueron alcanzados.
Dentro de la casa había ropa infantil, medicamentos y una mochila con el nombre de Mateo escrito a mano. También encontraron una fotografía de Renata recortada de una revista.
El niño ya no estaba.
Uno de los detenidos confesó que Adrián había llegado 40 minutos antes y se lo había llevado rumbo a la Ciudad de México.
—Dijo que tenía un avión listo —añadió—. Pensaba salir del país con el niño.
La alerta se extendió a aeropuertos y carreteras. Las cuentas de Adrián fueron bloqueadas provisionalmente, pero uno de sus aviones corporativos había despegado desde Toluca sin registrar destino.
Renata sintió que volvía a perder a su hijo.