Tuvo que responder por su participación en la falsificación de algunos comunicados corporativos, pero el tribunal consideró su cooperación. Recibió una sanción económica, servicio comunitario y la obligación de colaborar con las víctimas.
El juicio de Adrián comenzó 9 meses después en la Ciudad de México.
Las cámaras rodearon el edificio. Durante años él había aparecido en foros empresariales hablando de ética, innovación y responsabilidad social. Llegó al tribunal con un traje oscuro, sonriendo como si todavía pudiera controlar la historia.
Su defensa presentó a Renata como una mujer resentida, emocionalmente inestable y obsesionada con destruir la reputación de su esposo.
—La señora Salgado atravesó 2 pérdidas gestacionales —argumentó uno de sus abogados—. Su interpretación de los hechos está contaminada por el trauma.
Elisa se levantó.
—Precisamente por ese trauma creyó durante 4 años que su hijo estaba muerto. Un trauma creado deliberadamente por el acusado.