Renata recibió la llamada mientras Mateo dormía. Por un instante pensó en ignorarla. Lorena había participado en su humillación, había aceptado ser presentada como la futura esposa de Adrián y había celebrado la idea de heredar una fortuna construida con dinero robado.
Sin embargo, también había entregado las pruebas que permitieron encontrar a Mateo.
Renata fue al hospital.
Lorena estaba conectada a un monitor, aterrorizada.
—No quiero que me quiten a mi hijo —dijo—. Adrián dejó documentos para declararme incapaz.
—Elisa ya presentó una medida de protección. Nadie podrá llevárselo sin una resolución judicial.
—No merezco que me ayudes.
—Esto no se trata de lo que mereces tú. Se trata de lo que merece ese niño.
El bebé nació 6 semanas después. Lorena lo llamó Julián y rechazó cualquier ayuda económica proveniente de Adrián. Consiguió empleo en una agencia pequeña y aceptó declarar contra él a cambio de protección, no de inmunidad.