Renata no lo obligó a llamarla mamá.
Le preparaba el desayuno, lo llevaba a terapia y se sentaba junto a su cama hasta que conciliaba el sueño. Cuando él preguntaba por qué no lo había encontrado antes, ella contestaba siempre lo mismo.
—Porque un hombre poderoso escondió la verdad. No porque ella dejara de amarlo.
Poco a poco, Mateo comenzó a contar recuerdos. Habló de una cuidadora llamada Teresa que lo protegía cuando Octavio Mena se enfurecía. Recordó haber visto a Adrián 3 veces.
—Me llevaba juguetes —explicó—. Pero no quería que lo tocara.
—¿Te dijo quién era?
—Dijo que era el hombre que decidía si algún día tendría familia.
Renata entregó ese testimonio a la Fiscalía.
Lorena también permaneció bajo protección. Su embarazo se complicó después de la persecución y tuvo que ser hospitalizada. Durante una madrugada sufrió contracciones prematuras.