Los primeros testigos fueron médicos y enfermeras. Algunos negaron haber recibido dinero. Otros confesaron cuando la Fiscalía mostró transferencias, mensajes y grabaciones.
El director del hospital admitió que Adrián amenazó con ejecutar las deudas de la clínica si no realizaban la histerectomía.
—¿La vida de la paciente estaba en riesgo inmediato? —preguntó Elisa.
—No.
—¿Existía una razón médica para retirarle el útero?
El médico bajó la mirada.
—No.
—Entonces, ¿por qué lo hizo?
—Porque pensé que el señor Montiel podía destruir el hospital.
—Y decidió destruir el cuerpo de una mujer para salvar su negocio.
El silencio de la sala fue absoluto.
Después se reprodujo el audio grabado accidentalmente por el sistema interno del consultorio.
La voz de Adrián sonó clara:
—Invente una emergencia. Cuando despierte, le diremos que elegí su vida por encima de un hijo.