Durante 4 años, lloró frente a una urna creyendo que contenía las cenizas de su hijo, hasta que descubrió que su esposo había ordenado en secreto la cirugía: “Elegí salvarte”, mintió… pero su amante embarazada reveló dónde vivía el hijo que habían declarado muerto.

Renata avanzó un paso.

—Soy tu mamá.

Adrián apretó al niño contra su cuerpo.

—No conviertas esto en una escena sentimental. Firma y podrás llevártelo.

—¿Por qué me dijiste que había muerto?

—Porque eras incapaz de administrar lo que heredaste. Tu madre dejó una fortuna en manos de una mujer débil.

—¿Y mi cirugía?

Adrián sonrió.

—Era necesario cerrar todas las posibilidades.

Renata dejó la carpeta sobre una mesa.

—Suéltalo primero.

—Firma primero.

Mateo comenzó a forcejear. Adrián lo sujetó con más fuerza.

—Tu mamá no vino a salvarte —le dijo al niño—. Vino por su dinero.

—Eso no es verdad —respondió Mateo.

El tono firme del pequeño desconcertó a Adrián.

Mateo le dio un pisotón y corrió hacia Renata. En ese instante, los agentes entraron por las puertas laterales.

Adrián sacó un control remoto.

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