Karen abrió el archivo y buscó las carpetas correspondientes a diciembre.
Allí estaban los estados de cuenta, las órdenes de pago y el contrato de compraventa de mi departamento.
Cuando vi la cifra, tuve que sentarme.
Dos millones cuatrocientos mil pesos.
La operación se había registrado por el valor completo, pero el dinero no había llegado directamente a mí.
Una parte había pasado por Obras del Occidente, la misma constructora que supuestamente había reparado el techo.
Karen encontró otros movimientos.
Pagos por asesorías inexistentes. Facturas duplicadas. Transferencias a una inmobiliaria.
Todos autorizados por Rogelio.
—Mira esto, Elena.
Me mostró un registro de proveedores. Claudia aparecía como beneficiaria de varios pagos bajo conceptos de comisiones y servicios.
Más abajo figuraba una empresa cuyo representante legal era un hombre que también aparecía en las facturas del techo.
Comprobé las fechas, anoté números de operación y comparé cada registro con las copias que había conservado durante la auditoría.