—¡Esa mujer robó los planos de mi empresa! ¡Yo la mantuve cinco años y ahora quiere quitarme hasta mi trabajo!
Elisa agitó una carpeta.
—¡Tenemos los mismos archivos! ¡Es una impostora!
Se hizo un silencio espeso. Recordé el mole derramado sobre la alfombra, la oferta de cincuenta mil pesos y aquella frase: «Más no vales».
Esta vez no bajé la cabeza.
—Daniel, ¿puedes explicar por qué tus archivos contienen las revisiones que hice el martes pasado, cuando tu empresa ya no participaba en este concurso?
No respondió.
En la pantalla aparecieron las fechas de creación de mis diseños, los respaldos de años anteriores y un informe técnico sobre la copia no autorizada. La abogada de Horizonte informó que las evidencias ya habían sido entregadas a las instancias correspondientes y que la empresa defendería legalmente su propiedad intelectual y su información confidencial.