—No podemos asegurar todavía dónde terminó el dinero —advirtió Alicia al leer el correo—. Pero sí podemos demostrar que la explicación que le dio era falsa.
Llamé al proveedor desde mi propio teléfono. Me confirmó que no había operación y me envió una constancia de cancelación. Con eso pude demostrar que su explicación era falsa, además de conservar el pagaré y los mensajes.
Papá permanecía callado. Finalmente le pregunté por qué guardaba el original del pagaré en una carpeta azul desde hacía tanto.
—Porque Iván quiso que le entregara el dinero en efectivo, sin testigos —respondió—. Cuando insistí en transferirlo y documentarlo, se molestó demasiado. Preferí equivocarme desconfiando que dejarte a ti con una deuda imposible de probar.
No había preparado una venganza. Había previsto un riesgo.
Elisa preparó la solicitud de medidas provisionales para Mateo y los documentos para reclamar alimentos. Me explicó que ninguna amenaza por mensaje resolvía por sí sola la custodia o la paternidad y que un juez valoraría los hechos y las pruebas.