Los presentó en la mesa de Lorena. La licenciada Elisa Robles se dedicaba a asuntos familiares. Tomás Rentería litigaba conflictos mercantiles. Alicia Figueroa revisaba contratos y controversias patrimoniales. Los tres trabajaban de manera independiente; papá les había pedido que examinaran aspectos distintos del problema.
—No vamos a prometerle que le quitaremos la casa a su esposo —aclaró Alicia—. Si la heredó, es un bien propio. Pero sus aportaciones para mejorarla deben revisarse, igual que el automóvil comprado durante el matrimonio y el régimen patrimonial que eligieron.
Nos habíamos casado por sociedad conyugal. Yo conservaba el acta y las capitulaciones. Por primera vez agradecí mi manía de archivar documentos.
Elisa me preguntó si tenía un lugar seguro, atención médica y dinero para alimentar a Mateo. Antes de hablar de demandas, llamó al hospital para indicarme cómo solicitar una revisión por el dolor de la herida.