La fibra puede ayudar a mejorar la consistencia de las heces y favorecer la regularidad intestinal. Sin embargo, aumentar su consumo de golpe puede provocar gases, distensión abdominal o molestias digestivas.
Por eso, conviene comenzar con una cantidad pequeña y observar cómo responde el organismo. La chía no es un laxante de acción inmediata ni un método para eliminar toxinas.
Cómo preparar agua con chía
Tiempo de preparación: 10 a 15 minutos.
Ingredientes:
1 vaso de agua, aproximadamente 250 ml.
1 cucharadita de semillas de chía para comenzar.
Preparación:
Coloca el agua en un vaso limpio.
Añade las semillas de chía y mezcla bien.
Espera entre 10 y 15 minutos para que las semillas absorban parte del líquido.
Remueve nuevamente para distribuirlas.
Consume la preparación cuando las semillas estén hidratadas y hayan formado una textura gelatinosa.
Si no estás acostumbrado a consumir mucha fibra, empieza con una porción pequeña. Puedes aumentar gradualmente la cantidad según tu tolerancia y tus necesidades alimentarias.