No obstante, si haces ejercicio con frecuencia o acumulas mucho sudor, quizá necesites limpiar el cuero cabelludo más a menudo.
4. Si tienes el cabello fino
El cabello fino puede perder volumen rápidamente cuando se acumula grasa en las raíces. Por eso, algunas personas necesitan lavarlo todos los días o cada dos días para mantener una apariencia fresca.
Si este es tu caso, puedes probar un champú ligero que no deje demasiados residuos.
Evita aplicar grandes cantidades de acondicionador directamente en las raíces si notas que tu pelo queda pesado. En muchos casos, es suficiente concentrarlo en los largos y las puntas.
La frecuencia debe adaptarse a la respuesta de tu cabello: no necesitas espaciar los lavados si eso hace que las raíces permanezcan grasosas y te resulte incómodo.
5. Si tienes el cabello teñido o tratado químicamente
Los tintes, las decoloraciones y algunos tratamientos químicos pueden modificar la estructura del cabello y hacerlo más vulnerable a la sequedad y la rotura.