Después sacó su celular.
—Tengo algo importante.
Era la grabación de audio que había realizado aquella noche.
Escuché mi propia voz suplicando que abrieran.
Escuché a Patricia insistir en que yo estaba fuera de control.
Escuché a la tía Julia preguntar por qué no abrían inmediatamente.
Y escuché la bofetada.
Don Ernesto había conservado el archivo original.
—Ya informé de su existencia. Si decides presentar una denuncia, voy a decir todo lo que sé.
Lo miré agradecida.
No me prometió que todo saldría bien.
Simplemente prometió no volver a mentir por proteger a su familia.
Ese mismo día busqué asesoría y acudí a la Fiscalía para denunciar los hechos.
Entregué los documentos médicos, los mensajes y la información sobre el video.
Declaré únicamente lo que recordaba.
No afirmé saber qué sustancia había tomado ni inventé detalles de los momentos que tenía confusos.