Esto no significa que deban suspenderse los tratamientos. Los medicamentos recetados pueden ser necesarios y beneficiosos. El objetivo es comprobar si existe algún efecto secundario que pueda corregirse de manera segura.
¿Qué conviene revisar?
Si una persona comienza a perder el equilibrio después de iniciar un medicamento o cambiar una dosis, debe informar al médico o farmacéutico.
También es importante comentar si existen mareos frecuentes, somnolencia durante el día, confusión o dificultades para caminar.
No se deben reducir las dosis ni abandonar un tratamiento por cuenta propia. Un profesional puede revisar los medicamentos, valorar posibles interacciones y decidir si es necesario ajustar el tratamiento.
La hidratación, la alimentación y determinadas enfermedades también pueden influir en la presión arterial y la estabilidad, por lo que conviene evaluar el conjunto de factores.
Otras causas de pérdida de equilibrio que no deben pasarse por alto