Adultos mayores: 5 errores cotidianos que pueden afectar el equilibrio y aumentar el riesgo de caídas

Esto no significa que deban suspenderse los tratamientos. Los medicamentos recetados pueden ser necesarios y beneficiosos. El objetivo es comprobar si existe algún efecto secundario que pueda corregirse de manera segura.
¿Qué conviene revisar?

Si una persona comienza a perder el equilibrio después de iniciar un medicamento o cambiar una dosis, debe informar al médico o farmacéutico.

También es importante comentar si existen mareos frecuentes, somnolencia durante el día, confusión o dificultades para caminar.

No se deben reducir las dosis ni abandonar un tratamiento por cuenta propia. Un profesional puede revisar los medicamentos, valorar posibles interacciones y decidir si es necesario ajustar el tratamiento.

La hidratación, la alimentación y determinadas enfermedades también pueden influir en la presión arterial y la estabilidad, por lo que conviene evaluar el conjunto de factores.
Otras causas de pérdida de equilibrio que no deben pasarse por alto

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