Estos son cinco errores cotidianos que conviene revisar, especialmente en las personas mayores.
- Pasar demasiado tiempo sentado y moverse muy poco
Uno de los factores que pueden afectar la estabilidad es la falta de actividad física. Cuando una persona pasa gran parte del día sentada y camina muy poco, puede perder fuerza en las piernas, resistencia y capacidad para reaccionar rápidamente ante un tropiezo.
Los músculos de las piernas y del tronco ayudan a mantener el cuerpo estable al caminar, girar o levantarse. Si se debilitan, actividades habituales como subir escaleras o levantarse de una silla pueden resultar más difíciles.
La inactividad también puede reducir la confianza al caminar. Algunas personas comienzan a evitar los desplazamientos por miedo a caerse, lo que puede conducir a una pérdida adicional de fuerza y movilidad.
¿Qué se puede hacer?
Siempre que el estado de salud lo permita, conviene incorporar movimiento a la rutina diaria. Caminar en un entorno seguro, levantarse periódicamente de la silla y realizar ejercicios adaptados puede ayudar a conservar la movilidad.