Durante casi treinta años, el mayor asesino en serie de España había vivido entre nosotros… y nunca pisó una cárcel.
Y lo más escalofriante de todo:
cuando confesó los 48 crímenes, lo hizo sonriendo.
Durante casi treinta años, el mayor asesino en serie de España había vivido entre nosotros… y nunca pisó una cárcel.
Y lo más escalofriante de todo:
cuando confesó los 48 crímenes, lo hizo sonriendo.