La parálisis del sueño suele aparecer al entrar en el sueño o al salir de él. Durante la fase REM, relacionada con una intensa actividad cerebral y con muchos sueños, el cuerpo reduce de manera natural el movimiento de los músculos. Esa inmovilidad forma parte del funcionamiento normal del sueño y ayuda a que no actuemos físicamente cada sueño.
En ocasiones, la conciencia se recupera antes de que termine esa inmovilidad. La persona puede saber dónde está, escuchar los sonidos de la habitación y respirar, pero sentir que no consigue moverse o hablar. Generalmente el episodio dura poco, aunque la percepción del tiempo puede alargarse cuando hay miedo.
La sensación de presión, dificultad para hablar o incapacidad para incorporarse puede resultar muy intensa. Sin embargo, no significa por sí sola que esté ocurriendo algo extraño en la habitación. La clave está en que dos estados se superponen brevemente: la vigilia y algunos rasgos del sueño.