—Yo pagaba sus cuentas mientras preparaban una forma de quitarme a mi hija.
—Tú ayudaste porque eras buena —respondió Rosa—. Ellas utilizaron esa bondad porque no lo fueron.
—Debí verlo antes.
—Gabriel tampoco esperaba que vieras el futuro. Solo quiso dejarte herramientas por si algún día lo necesitabas.
La declaración de Fernanda cambió el caso.
La jueza emitió una orden de protección por 3 años. Amalia y Fernanda no podrían acercarse a Valeria ni a Emilia, contactar el preescolar, publicar información sobre ellas ni enviar mensajes mediante familiares.
La solicitud de convivencia fue rechazada. Amalia quedó formalmente excluida de cualquier posible tutela, administración o representación de Emilia.
Además, el intento de sustracción fue remitido a la fiscalía. Los contratos con firmas falsas se enviaron a la unidad de delitos patrimoniales.
Al escuchar la resolución, Amalia se puso de pie.