Las proteínas proporcionan aminoácidos que el organismo utiliza para mantener y reparar los tejidos, incluidos los músculos.
En las personas mayores, consumir cantidades insuficientes durante periodos prolongados puede dificultar el mantenimiento de la masa muscular, especialmente si también existe inactividad física o una ingesta insuficiente de calorías.
Algunas fuentes de proteínas que pueden incorporarse a las comidas son:
Huevos preparados de forma sencilla.
Pescado y pollo.
Leche, yogur natural y queso fresco.
Lentejas, garbanzos y frijoles.
Tofu y otros productos de soja.
Frutos secos y semillas como complemento.
No es necesario depender de suplementos costosos para mejorar la alimentación. Muchas personas pueden obtener las proteínas que necesitan mediante alimentos habituales y una planificación adecuada de las comidas.
Las necesidades concretas varían según el peso, el nivel de actividad y las condiciones médicas. Quienes tienen enfermedad renal u otros problemas que requieren controlar la proteína deben consultar con un profesional sanitario antes de aumentar considerablemente su consumo.
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