Un padre volvió a medianoche y encontró a su hijo de 12 años lavando ropa solo; la nota decía: “No pertenece a esta familia”, pero lo que hallaron dentro del armario de la abuela destrozó su matrimonio.

“Para Tomás, para que recuerde que el amor verdadero nunca lo deja solo.”

PARTE 3
El relicario permaneció 4 meses bajo resguardo de la fiscalía. Cuando finalmente se lo devolvieron, Héctor lo llevó a casa dentro de una bolsa transparente. Tomás lo observó sobre la mesa sin tocarlo.

La imagen de la Virgen tenía una grieta diagonal. El borde estaba golpeado y el oro había perdido brillo.

—Ya no se ve como antes —dijo el niño.

—Puedo enviarlo con un restaurador. Podría quedar casi nuevo.

Tomás acercó un dedo a la fractura.

—¿Mamá habría querido que escondieran la grieta?

Héctor recordó que Mariela detestaba las restauraciones que borraban la historia de los objetos. Decía que una pieza antigua no debía fingir que nunca había sufrido.

—Creo que habría querido protegerlo, no disfrazarlo.

—Entonces que arreglen la cadena, pero que dejen la marca.

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