Un padre volvió a medianoche y encontró a su hijo de 12 años lavando ropa solo; la nota decía: “No pertenece a esta familia”, pero lo que hallaron dentro del armario de la abuela destrozó su matrimonio.

Natalia buscó el registro mercantil.

La empresa pertenecía a Rebeca.

Había sido constituida 18 días antes de la boda con Héctor.

—No puede ser —susurró él.

Efraín encontró algo más. Los 4 avalúos falsos habían sido utilizados para reducir artificialmente el valor de viviendas, obras religiosas y muebles coloniales. Una pintura atribuida a un taller novohispano fue declarada copia sin valor y vendida a Legados del Bajío por 28,000 pesos. Meses después apareció en una galería privada con un precio superior a 2,000,000.

La credencial y el sello de Héctor habían convertido el robo en una operación aparentemente legítima.

—¿Cómo obtuvieron mi sello? —preguntó.

Natalia lo miró con gravedad.

—¿Quién tenía acceso a tu oficina?

—Rebeca. Adela entró algunas veces. Rosa también limpia ahí.

Rosa Rosales había trabajado en la casa desde la enfermedad de Mariela. Cocinaba para Tomás, conocía sus alergias y había permanecido junto a la familia durante el funeral. Héctor rechazó la idea de que ella estuviera involucrada.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *