La antigua residencia Alcázar fue remodelada durante 8 meses. Los retratos familiares fueron retirados. La cava se convirtió en un archivo de búsqueda genética. El comedor pasó a ser una cocina comunitaria y las habitaciones de invitados se llenaron de cunas.
Sobre la entrada colocaron un letrero:
CASA AMANECER
NADIE SERÁ EXPULSADO CON SUS HIJOS.
El día de la inauguración, Teresa cortó el listón mientras sostenía a Leo. Nicolás dormía en brazos de Valeria.
Samuel permaneció al fondo, respetando la distancia que le correspondía.
Después de la ceremonia se acercó.
—Firmé el convenio definitivo de custodia —dijo—. Tendrás la custodia principal. Acepté las visitas supervisadas durante el tiempo que los especialistas consideren necesario.
—Hiciste lo correcto.
—También firmé el divorcio.
Valeria asintió.
—Gracias por no convertirlo en otra guerra.
Samuel miró a sus hijos jugando con Teresa.
—Pasaré el resto de mi vida intentando ser alguien de quien no tengan que recuperarse.