Su hermano abofeteó a su hija de 2 años y la llamó “monstruo” frente a toda la familia; cuando sus padres exigieron una disculpa, ella abrió una carpeta que podía destruirlos a todos.

Victoria comenzó a llorar con delicadeza.

—Solo queremos proteger a nuestra nieta.

Laura no reaccionó. Ya conocía aquellas lágrimas. Aparecían cuando su madre perdía el control de una historia.

Arturo declaró después.

—Solo le di un toque. La niña iba a destruir la decoración y Laura empezó a gritar como siempre.

—¿Un toque? —preguntó Elena—. ¿A una niña de 2 años?

—Se mueve mucho. Tal vez se golpeó con algo después.

Entonces la abogada encendió la pantalla.

El sonido de la bofetada llenó la sala.

La jueza vio cómo la cabeza de Regina se movía, cómo Arturo la llamaba monstruo y cómo Victoria y Carlos responsabilizaban a Laura. Vio también a los demás adultos guardar silencio.

Arturo dejó de sonreír.

Después se reprodujo la conversación anterior a la fiesta.

—Hoy tiene que perder el control delante de todos —se oyó decir a Victoria.

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