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Modifica las actividades que empeoran el dolor. Evita temporalmente los movimientos que aumentan mucho la molestia, especialmente levantar objetos pesados por encima de la cabeza. No es recomendable mantener el hombro completamente inmóvil durante periodos prolongados sin indicación médica.
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Aplica frío o calor según lo que te resulte más cómodo. El frío puede ayudar después de una lesión reciente, mientras que el calor suave puede aliviar cierta rigidez muscular. Coloca siempre una tela entre la piel y la fuente de frío o calor para evitar lesiones.
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Mantén movimientos suaves. Si no existe una lesión importante y el movimiento no provoca dolor intenso, realizar movimientos suaves puede ayudar a evitar la rigidez. No fuerces la articulación ni continúes un ejercicio que aumente claramente los síntomas.
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Revisa tu postura de trabajo. Ajusta la altura de la silla y la pantalla, apoya los antebrazos cuando sea posible y realiza pausas periódicas. La postura no explica todos los casos, pero reducir las posiciones incómodas puede resultar útil.
¿Qué significado emocional puede tener el dolor de hombro? Lo que tu cuerpo podría estar indicando