Ejercicios con bandas elásticas, máquinas, pesas ligeras o incluso el propio peso corporal pueden resultar útiles. Movimientos como levantarse de una silla, realizar elevaciones de talones o determinados ejercicios de piernas pueden adaptarse a diferentes capacidades.
Para quienes llevan mucho tiempo sin hacer ejercicio o tienen problemas de movilidad, un fisioterapeuta o profesional cualificado puede ayudar a diseñar un programa seguro.
Vitamina D y salud muscular
La vitamina D participa en diferentes funciones del organismo, incluyendo la salud ósea y muscular. Las personas mayores pueden presentar niveles bajos por diferentes motivos, entre ellos una menor exposición solar o una ingesta insuficiente.
Sin embargo, tomar grandes dosis de suplementos sin conocer los niveles individuales no es recomendable.
Un profesional sanitario puede solicitar una prueba cuando exista riesgo de deficiencia y determinar si es necesario utilizar suplementos.
No olvides la hidratación
La hidratación también merece atención. Algunas personas mayores experimentan una menor sensación de sed, lo que puede facilitar una ingesta insuficiente de líquidos.