Lo había hecho con ella, con Gabriel y ahora con su nieta.
Decidió visitar a la doctora Valeria.
—Ricardo dice que retirará la denuncia contra usted —explicó—. Pero quiere que firme una declaración negando que intentó sobornarla.
Valeria asintió.
—Ya me hizo esa propuesta. La rechacé.
Teresa comenzó a llorar.
—¿Cómo pude criar a un hombre capaz de hacer semejante cosa?
—No puede cambiar lo que hizo hace 12 años, señora Teresa. Pero sí puede decidir qué hará ahora.
La anciana regresó a casa y anunció que se mudaría a su antiguo departamento.
Ricardo se burló.
—No puedes vivir sola con tu pensión.
—Tal vez tenga menos comodidades, pero por fin podré vivir sin pedirte permiso para querer a mis hijos.
Por primera vez, Ricardo no encontró cómo detenerla.
Gabriel tardó 5 días en reunir el valor para escribirle a Sofía.
No quería exigirle que regresara.