Yo quería correr al juzgado y exigir explicaciones.
Daniela me detuvo.
—No vamos a acusar a nadie sin pruebas. Si queremos que tu papá salga de ese lugar, tenemos que hacerlo correctamente.
Presentamos la información ante la Fiscalía del Estado y solicitamos que también se investigaran posibles irregularidades relacionadas con pagos de pensiones federales.
Los investigadores no tardaron en descubrir movimientos sospechosos.
Varias cuentas pertenecientes a personas fallecidas habían registrado retiros después de sus muertes. Algunos pagos de pensiones continuaron durante meses porque nunca se notificaron los fallecimientos a las instituciones correspondientes.
Las cámaras de los bancos mostraron a personas relacionadas con la administradora realizando operaciones con documentos de los titulares.
Pero había algo todavía peor.
Las facturas de mi padre indicaban que supuestamente recibía atención médica particular, rehabilitación y visitas semanales de especialistas.
Sin embargo, nadie podía confirmar que esos tratamientos realmente se realizaran.